Un buen aceite de oliva virgen extra es un producto fresco. Con unos cuantos cuidados se mantiene vivo mucho más tiempo.
Los cuatro enemigos del aceite
- La luz. Por eso se envasa en vidrio oscuro. Guárdalo en un armario, no junto a la ventana.
- El calor. Mejor lejos de la placa o del horno. Una temperatura moderada y estable, en torno a 14–20 °C, es ideal.
- El aire. Cierra bien la botella después de usarla.
- El tiempo. Cuanto más reciente la cosecha, más aroma. Consúmelo preferentemente antes de la fecha indicada en la botella.
Consejos prácticos
- No lo guardes en la nevera. Se enturbia y se solidifica, aunque al volver a temperatura ambiente se recupera.
- Si compras formato grande, como nuestros 2 litros, puedes trasvasar lo que vayas a usar en la semana a una botella más pequeña de vidrio oscuro y mantener el resto cerrado y a resguardo.
- Una vez abierto, disfruta el aceite en los siguientes meses para aprovechar mejor su aroma.
En la cocina
- En crudo, para aliñar ensaladas, tostadas, verduras, pescados, carnes, sopas y cremas. Es donde mejor se aprecia su carácter.
- Para cocinar, también: el aceite de oliva virgen extra aguanta bien el calor y es perfecto para sofritos, guisos y frituras.
- Para terminar un plato, un chorrito al final realza el aroma.
Si todavía no lo has probado, mira cómo distinguir un buen aceite.
